28 de enero de 2013



Santo Tomás de Aquino

“Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»”

PRIMERA LECTURA
Lectura de la carta a los Hebreos      9,15.24-28.

Hermanos:
Cristo es mediador de una Nueva Alianza entre Dios y los hombres, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos en la primera Alianza, los que son llamados reciban la herencia eterna que ha sido prometida.
Cristo, en efecto, no entró en un Santuario erigido por manos humanas -simple figura del auténtico Santuario- sino en el cielo, para presentarse delante de Dios en favor nuestro. Y no entró para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como lo hace el Sumo Sacerdote que penetra cada año en el Santuario con una sangre que no es la suya. Porque en ese caso, hubiera tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. En cambio, ahora él se ha manifestado una sola vez, en la consumación de los tiempos, para abolir el pecado por medio de su Sacrificio.
Y así como el destino de los hombres es morir una sola vez, después de lo cual viene el Juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.
Palabra de Dios.

SALMO Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R.: 1a) 
R. ¡Canten al Señor un canto nuevo!

Canten al Señor un canto nuevo,
porque él hizo maravillas;
su mano derecha y su santo brazo
le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria,
reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad
en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Señor toda la tierra,
prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa
y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta
aclamen al Señor, que es Rey. R.

EVANGELIO
+ Lectura del Evangelio según san Marcos 3, 22-30

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.»
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»
Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro».
Palabra del Señor. 

PARA REFLEXIONAR

El relato de Marcos va elevando la tensión entre Jesús y sus adversarios. Este episodio deja en claro cuál es la posición de cada uno.
Los adversarios de Jesús buscan a toda costa descalificar su praxis. Aquí la controversia es directamente con los escribas. La manera más fácil de atacar es decir que sus acciones milagrosas (curaciones, expulsión de espíritus inmundos) las realizaba por el poder del jefe de los demonios (Belzebú).
Jesús, utilizando el lenguaje parabólico, típico de su predicación, deja en evidencia que nadie puede luchar contra sí mismo. El demonio no puede autodestruirse.
Luego viene la sentencia contundente de Jesús: Negarse a aceptar la acción del Espíritu Santo, que actúa a favor de los pobres, los excluidos, los marginados, es el peor pecado que se pueda cometer.
También en nuestra sociedad y en nuestras comunidades sucede muy a menudo. Si se quiere descalificar una acción social liberadora a favor de los empobrecidos y excluidos, lo más fácil es tildarlo de comunista, subversivo, terrorista. También a veces se descalifica a los líderes de las comunidades con calumnias y rumores malintencionados. Aprovechemos este momento para revisar nuestra forma de proceder en nuestro contexto social y eclesial. ¿Cómo actuamos con nuestros líderes?
***
La carta argumenta ahora la entrada que el sumo sacerdote hacía una vez al año, en la fiesta de la Expiación, en el «santísimo» el espacio más sagrado del Templo de Jerusalén, para ofrecer sacrificios por sí y por el pueblo. No ofrecía más que sangre de animales, su ministerio no era eficaz de una vez por todas y lo tenía que repetir cada año.
Cristo Jesús entró en el santuario del cielo, no en un templo humano, y lo hizo de una vez por todas, porque se entregó a sí mismo.
Cristo, por absoluta solidaridad con nuestra condición humana, se sometió a la muerte «para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo».
Tenemos un Sacerdote en el cielo que ha entrado en la presencia de Dios para siempre. Tenemos un Mediador siempre dispuesto a interceder por nosotros.
 ***
Escuchamos hoy la acusación de los letrados que vienen desde Jerusalén: «tiene dentro a Belcebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús pone en ridículo este absurdo en un momento: ¿Cómo puede nadie luchar contra si mismo? ¿cómo puede ser uno endemoniado y a la vez exorcista? 
La victoria de Jesús, arrojando al demonio, debe ser interpretada como la señal de que ya ha llegado el que va a triunfar sobre el malel Mesías, el que es más fuerte que el malo.
Sus enemigos no están dispuestos a reconocerlo, y merecen el durísimo ataque de Jesús: lo que hacen es una blasfemia contra el Espíritu. Pecar contra el Espíritu significa
negar lo que es evidente, negar la luz, taparse los ojos para no ver. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Mientras les dure esta actitud obstinada y esta ceguera voluntaria, ellos mismos se excluyen del perdón y del Reino.
Somos invitados a luchar contra el mal. A nosotros, sus seguidores, se nos invita a no quedarnos indiferentes y perezosos, sino a resistir y trabajar contra todo mal que hay en nosotros y en el mundo. Hay que ser dóciles al Espíritu Santo para reconocer el poder que actúa en Cristo.

PARA DISCERNIR

¿A qué me invita la Palabra que el Señor me anuncia en este día?
¿Experimento en mi corazón actitudes parecidas a las de los de los letrados? ¿Cuándo? ¿Cuáles?
¿Qué “bien” tengo que poner, construir, en mi familia, en mi comunidad, en mi tarea, para combatir el mal?

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

…El Señor se acordó de su misericordia y su fidelidad…

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

«Expulsa a los demonios»
Reconoce: «en ti ha surgido un nuevo rey, un rey de Egipto». Es él quien te requisa para sus trabajos, te obliga a fabricar ladrillos y mortero. Es él quien te impone capataces y vigilantes, el que te empuja a través del látigo y de la vara a trabajos de tierra, te fuerza a construirle ciudades. Es él el quien te incita a recorrer el mundo, a remover tierras y mares para satisfacer tus codicias…
Este rey de Egipto sabe que la guerra es inminente. Presiente la venida de «aquel que puede despojar sus principados y potestades, triunfar sobre ellas con audacia y clavarlas en el madero de la cruz»…; siente ya próxima la hora de la destrucción de su pueblo. Por eso declara: «¡El pueblo de Israel es más fuerte que nosotros!» ¡Que pueda decir lo mismo refiriéndose a nosotros y nos sintamos más poderosos que él! ¿Cómo lo sentirá? Si no acojo los malos pensamientos y los deseos perversos que él me inspira; si rechazo «sus flechas incendiarias con la armadura de la fe»; si cada vez que hace alguna insinuación a mi alma, acordándome de Cristo mi Señor, le digo: «Vete, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo servirás’»…
Porque el Señor Jesús viene…, para someter a los «principados, dominaciones y potestades», para sustraer a los hijos de Israel a las violencias de sus enemigos…, para enseñarnos de nuevo a ver a Dios en espíritu, a abandonar los trabajos del Faraón, a salir de la tierra de Egipto, a renunciar a las bárbaras costumbres de los egipcios, «a abandonar al hombre viejo corrompido por deseo de placer y a revestirnos del hombre nuevo creado según Dios», «a renovar nuestro interior día a día» según la imagen del que nos ha creado, Jesucristo nuestro Señor, a quien sean dadas la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén 
(Referencias bíblicas: Ex 1,8; Col 2,14-15; Ex 1,9; Ef 6,7; Mt 4,10; Dt 6,13;
Col 1,16; Ef 4,22-24; Col 3,9-10; 2C 4,16) 
Orígenes (hacia 185-253), presbítero y teólogo Homilías sobre el Éxodo, nº 1, 5

PARA REZAR

Lucero del alba,
aurora estremecida,
luz de mi alma,
Santa María. 
Hija del Padre,
doncella en gracia concebida,
virgen y madre,
Santa María. 
Flor del Espíritu,
ave, blancura, caricia,
madre del Hijo,
Santa María. 
Llena de ternura,
bendita entre las benditas,
madre de todos los hombres,
Santa María. Amén.
Himno de Laudes


LECTIO DIVINA
  
Ha llegado el fin de Satanás 

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     3, 22-30

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.»
Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. 
Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre.»
Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro.»
Palabra del Señor.

1.     LECTURA - ¿QUÉ DICE EL TEXTO BÍBLICO?

 ·   Guías para la lectura:            
  
Si bien la declaración de los parientes “es un exaltado” o “se ha vuelto loco” (3, 21) tenía para la época una connotación con una enfermedad espiritual asociada a espíritus demoníacos, no habían llegado tan lejos en su explicitación como estos escribas: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios.». Esta dura condena no sólo es paradigmática por su contenido, sino por su carácter oficioso, ya que provenía de autoridades religiosas venidas directamente de Jerusalén. El objetivo oficial es claro, al desacreditar a Jesús, descalificaban su obra y neutralizaban el impacto sobre la población. 
El argumento defensivo personal de Jesús es desarrollado más en el plano lógico que en el teológico. Es insostenible que Jesús libre batallas (exorcismos) que atacan el poder de quien supuestamente lo tiene poseído. La estructura territorial (la casa) de Belzebul se destruiría a si misma, producto de la lucha intestina. Es un análisis impecable que deja en ridículo el argumento de los escribas.
Sin embargo, Jesús tiene reservado un duro argumento teológico para sus contrincantes. Si en cambio, quien guía el accionar de Jesús es el mismísimo Espíritu de Dios, lo que ellos acaban de realizar con su acusación es un pecado imperdonable. Su bajeza e implicancia es descripta claramente por Jesús “Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”. 
Estas autoridades religiosas habían venido de Jerusalén para realizar un juicio severísimo con claras intenciones de difamar y detener el accionar de Jesús, y se iban con un juicio teológico tremendo sobre sus cabezas. ¡No se puede usar livianamente y sin ningún tipo de temor de Dios, el nombre y la esencia del Mesías! ¿Habrán aprendido la lección? El relato de los Evangelios nos muestra tristemente que lejos de reflexionar y abandonar semejante empresa, la llevaron hasta el máximo de su perversidad y maldad.
  
2.     MEDITACIÓN - ¿QUÉ  ME DICE EL TEXTO BÍBLICO?
  
·                       Preguntas para la meditación: 

Ø     ¿Cuál era la verdadera intención de los escribas?
Ø     ¿En qué basó Jesús su defensa?
Ø    ¿En qué consiste este “pecado imperdonable”?  

3.     ORACIÓN - ¿QUÉ LE DIGO A DIOS A PARTIR DEL TEXTO BÍBLICO?
                                  
Señor, te reconozco como el Señor y el Cristo, la segunda persona de la Trinidad.
Te alabo por tu grandeza y tu poder.
Exalto en tu Nombre al Padre y al Espíritu Santo.  

4.     CONTEMPLACIÓN - ¿CÓMO INTERIORIZO EL TEXTO BÍBLICO?
       
Reflexiono en la actitud artera de los escribas que disfrazados de argumentos teológicos esconden intencionalidades políticas llenas de envidia y resentimiento. Medito en las consecuencias espirituales que ese accionar les ocasionó a la luz de las fuertes declaraciones del Señor.  

5.     ACCIÓN - ¿CÓMO VOY A VIVIR EL TEXTO BÍBLICO?

·                        Preguntas para la acción: 

Ø     ¿Reconozco en Jesús la plenitud del Espíritu de Dios?
Ø     ¿Le doy el valor y la dimensión que tienen el poder y la autoridad de Jesús sobre todo lo creado y todas las fuerzas del mal?
Ø    ¿Busco siempre acercarme al Señor con un corazón puro?

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